¿Reemplazos robóticos laborales?

Un movimiento de industrialización hizo que el mundo laboral se tornará gélido, negro, incómodo e indeseable. Se propuso y realizó debido a bajos costes (los cuales fueron muy perjudiciales para las personas), facilidad para los patronos más fracasó por la búsqueda de la libertad financiera y mejores beneficios acordes al desempeño y esfuerzo.

En la actualidad, nos encontramos ante una totalmente nueva –y hasta espeluznante- realidad. Y es que debemos de tener muy en cuenta que, la ingeniería robótica y la IA se encuentran en una rápida e incesante evolución.

Lo que deseamos puntualizar y que puede sonar muy preocupante para muchos… ¿Seremos los humanos prescindibles en el trabajo debido al surgimiento de nuevas máquinas más potente, más eficiente, sin necesidades y sin las limitaciones de una conciencia humana?

 

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Movimientos orientados a este cambio

 

Habíamos limitado, por puros paradigmas de la imaginación o por una simple y constante negatividad al respecto, a ver o suponer que, las máquinas solo podrían verse o usarse como acompañamiento a operarios o complemento para algunas labores y tareas cotidianas.

Lo cierto en todo esto, es que las mismas se han estado sofisticando y se ha avanzado tanto en su investigación y desarrollo que podrían llegar a desempeñar roles que hasta hace unos años atrás, era impensable que se diesen estos avances.

El hecho ha alcanzado a sector de una magnitud de importancia –aunque simple- vital, como lo es la parte de transporte, consiguiendo esto a través de los más recientes mecanismos de automatización mediante la tecnología de  tesla o de un dron (como lo investiga Google).

Incluso en otras áreas y sectores del mercado (como lo es la parte de servicios), se ha hecho inclusión de máquinas para la recepción de la clientela o humanoides que pretenden mejorar la experiencia del usuario y/o consumidor mediante un servicio personalizable.

Opinión de un experto en innovación

Bill Gates, fundador de Microsoft y considerado el hombre más rico sobre el planeta defiende que “la tecnología no es ni buena ni mala. Simplemente es una herramienta que lo amplifica todo, haciendo las cosas buenas aún mejores y las cosas malas, todavía peores”.

Lo dicho por esta figura, puede ser interpretado como: esta revolución (la cuarta industrial) puede traer consigo una mayor desigualdad social, a causa de ese mayor paro entre las clases trabajadoras menos cualificadas en sustitución por unas que, insistimos, representan una inversión mucho más fácil y segura de recuperar.

¿Qué será de nosotros y de nuestros empleos?

Los países más desarrollados a nivel global ya se han situado en primera faceta frente a esta cruel aunque muy posible realidad. Suiza y otros que podríamos mencionar, inclusive han planteado rentas básicas para cubrir con parte de lo que este paso supone

Dejando a un lado lo más desalentador, les podemos aclarar algo –que para algunos puede que no deje de ser un problema- y es que seguiremos teniendo, según lo que los científicos consideran y creen, nuestro lugar en el mundo como trabajadores imprescindiblemente.

La razón por la que, puede que muchos se sientan en total desacuerdo con lo que se aproxima junto con la era tecnológica, es que si bien seguiremos siendo necesarios y que tendremos nuevas oportunidades, el trabajo no será ni se mantendrá sujeto a lo que conocemos.

Ambas cosas –la implantación de las máquinas en distintos modelos de negocio y sectores laborales y la adaptación del humano a estas condiciones- son inminentes y completamente necesarias dentro del modelo que tendrá nuestra futura sociedad.

¿Y qué tan prometedoras son esas oportunidades?

Entre otros aspectos a mencionar y de gran carácter en relevancia encontraremos lo siguiente:

Según la Unión Europea, en los próximos años se necesitarán aproximadamente la cifra de 1 millón de profesionales TIC altamente cualificados y a cambio, bien remunerados. Si bien preocupa aún el analfabetismo, también hay respuesta que justifica la anterior y esto.

Resulta que el alfabetismo digital surge como razón y respuesta en justificación a lo que mencionábamos en el anterior párrafo.

¿Y los que no estén tan bien preparados?

Pues… un pequeño repaso como lo hace la historia contemporánea da malas noticias para estas personas; siempre que cambios que pueden verse tan calamitosos tienen un impacto tan rápido y fuerte, las personas menos profesionales son las que tienen mayores tendencias a pasar por los peores momentos.

Por otra parte, debido a todo eso, se puede decir que ya hay algunas cosas previstas, y es que en situaciones anteriores no teníamos tantas necesidades tan bien identificadas como ahora.

Hay áreas de comercio en las que seguirá siendo de vital importancia el mantener una plantilla de personal más experimentada o fresca, que la que posee una mayor base de conocimientos verídicos (agricultura, ventas/marketing, industrias de motores, entre otras).

¿Y qué hay del mundo digital?

Como han de suponer varios, aquí no hay mucho que ocultar la verdad. Gran parte de las personas (sobre todo los jóvenes) que están teniendo acceso a una vida laboral por este medio corren el riesgo de ser reemplazados por un montón de metal y tuercas.

Si bien se generarán muchos empleos, los mismos serán parcial o totalmente opuestos en contraste con lo que supone actualmente la educación universitaria. Y dentro de esto debemos de recordar que, si bien los empleos y vacantes se darán, lo más probable es que antes de esto se dé una mayor cantidad de desempleo (que fluctuará en pro de lo que en realidad se quiere en un plazo desconocido).

¿Sigue valiendo la pena la inversión?

Indiscutiblemente, a pesar de lo que está por venir y de todo lo que se ha dicho, siempre serán necesarias las mentes emprendedoras.

Además que, es imposible poner una fecha, ni si quiera una tentativa. Por lo que te recomendamos aventurarte y más aún si es con nuestras recomendaciones de negocios fáciles y rentables para emprender sin dinero.